Igual que el post pasado, esta va en español. Empiezo a escribirlo a unas horas de terminar la noche del 30 diciembre. El año ya casi se termina y junto con él cerraré el círculo que comencé con el post pasado.
Resumiendo, fue un buen año académicamente hablando. Como mencionaba, dos clases con los dos profesores más reconocidos del área se convirtieron en enseñanzas de vida que han sido herramientas invaluables. Además, el Campus Estado de México tuvo nada más y nada menos que la mayor participación en los eventos académicos de IBM y Cisco. Por primera vez en la historia del ITESM, una generación de ingeniería en sistemas resaltó por encima de ESCOM, del IPN.
Mismo hecho que vino a reafirmar el compromiso que teníamos encima por mantener ese lugar que costó muchos años de trabajo, esfuerzo y dedicación no a nosotros, sino a las personas de la división de ingeniería. Sin respirar por un solo segundo, nos decidimos a tomar la siguiente pelea, la Microsoft Imagine Cup, que está a unos días de comenzar.
Por otra parte, como hace rato comentaba en casa de la novia, este fue un año lleno de despedidas. Algunas por decisión propia, otras por factores externos, algunas más porque así tenía que ser. Un año definitivamente cargado de altas y bajas demasiado pronunciadas. Fue complicado realmente, no recuerdo un mes en el que todo haya sido normal. Una onda sinusoidal quedaría bastante bien para definir el año.
De pronto las cosas iban muy bien y de la nada, todo se veía negro. Los matices de grises duraban nada. Y de la misma forma repentina en la que todo se veía mal, de pronto todo recobraba fuerzas y la vida continuaba. Me cai. Me levanté. Al final sobreviví para escribir este post de recapitulación, para el cuál decidí que la mejor opción sería detallar cada evento crítico. Continue reading